El presidente hondureño, José Porfirio Lobo, denunció la existencia de intentos de golpe de Estado, sin embargo el presidente depuesto por el golpe hace un año, Manuel Zelaya, desestimó la seriedad de las denuncias. (Desde República Dominicana, por Fernando Francia, nota con audios)
A un año del golpe de Estado en Honduras el clima al interior del país continúa siendo de inseguridad y persecución, el presidente constitucional de aquél entonces se mantiene en el exilio y las fuerzas sociales siguen su lucha por la democracia plena y una salida política al conflicto.
Manuel Zelaya, que reside en República Dominicana invitado por el propio presidente de ese país Leonel Fernández, fue invitado a participar en la reunión del Comité Regional de la Internacional de la Educación para hablar sobre los acontecimientos de hace un año y sobre la realidad de Honduras.
Zelaya hizo hincapié en el rol fundamental que jugaron los sindicatos de la educación en la resistencia al golpe y todavía hoy, en la movilización del pueblo hondureño. Durante su discurso frente al Comité Regional de la Internacional de la Educación, una federación mundial de sindicatos de la educación que representa a más de 30 millones de trabajadores en todo el mundo y presente en 18 países de América Latina, resaltó el rol de la educación en lo procesos democráticos del continente.
En la reunión fue ovacionado y se le postuló a un premio mundial de defensa de los derechos humanos que otorga la Internacional de la Educación en su congreso cuatrienal que será en Sudáfrica, en julio del 2011.
Como se recuerda este 28 de junio, los militares expulsaron violentamente al entonces presidente constitucional Manuel Zelaya y lo llevaron, en piyamas, hasta Costa Rica, justamente hace un año. Tras varios intentos de negociaciones liderados por el ahora expresidente Oscar Arias y un periplo por varios países de la región, Zelaya no pudo volver al poder.
Mientras tanto, el gobierno de facto presidido por Roberto Micheletti, instauró un clima de represión y miedo en la población y derogó varias de las leyes que había proclamado Zelaya.
Tras varios meses de gobierno dictatorial el candidato “oficialista” Porfirio Lobo ganó las elecciones con un 60% de abstencionismo e inició un nuevo gobierno en enero de 2010. Varios países, junto a las organizaciones sociales, insisten en que el gobierno no es legítimo y pretenden una salida política negociada, que incluya una consulta popular para realizar un proceso constituyente.
Las razones del golpe
El presidente Zelaya había llegado al poder tres años antes del golpe, ganando las elecciones con el Partido Liberal de Honduras, el mismo del propio Micheletti. Sin embargo, a mitad del período Zelaya anunció el ingreso a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) liderado por Hugo Chávez y concretó políticas favorables a los trabajadores.
El presidente exiliado dijo que lo quitaron del poder en Honduras por oponerse al falso libre mercado que pregona Estados Unidos. Zelaya relató que antes del golpe subió lo salarios de los maestros, vetó una ley de salario mínimo que bajaba el poder adquisitivo de los trabajadores e intentó recuperar la base militar estadounidense para el ejército hondureño.
Según Zelaya la protección que EEUU le está dando a los que dieron el golpe de Estado es “un mensaje de amenaza a los otros presidentes de Latinoamérica, al decir ‘el que me ayuda a mi a dar un golpe de Estado yo lo protejo, lo cubro y le doy premios’ y eso es lo que debemos combatir, esa amenaza”.
“El golpe de Estado es una respuesta violenta abrupta del comando Sur de EEUU que se asoció con subsidiarias de las trasnacionales norteamericanas en Honduras para planificar, ejecutar y darle este zarpaso a la democracia con el fin de detener procesos pacíficos que nosotros democráticamente estábamos impulsando” dijo Manuel Zelaya.
“El gobierno que mejores indicadores redesarrollo ha tenido en los últimos 40 años de Honduras fue el nuestro” dijo Zelaya. “Recibí al país con un crecimiento del 3% y lo llevé al 7%. Reduje, como nunca antes, en un 10% la pobreza en el país en un año”.
“Ellos se molestaron mucho porque yo me estaba acercando a Brasil y Venezuela. Estaba violando el consenso de Washington, porque no estoy de acuerdo que se privaticen los servicios públicos, no estoy de acuerdo con que la educación se mercantilizada o con el modelo neoliberal que privilegia el mercado y no el desarrollo económico y social como un complemento de la cultura de la humanidad” dijo Zelaya durante la reunión del Comité Regional de la Internacional de la Educación.
Zelaya explicó que la evidencia de las razones del golpe fueron las medidas inmediatas del gobierno de facto: revirtieron la alianza de Honduras con el ALBA, combatiendo la ideas; cambiaron las políticas monetarias de la economía; anularon la ley de participación ciudadana donde las personas pueden pedirle al Estado ser consultados; cambian la forma de paridad de los combustibles con la que se le paga excedentes a los importadores de combustibles 60 millones de dólares anuales. “Dieron el golpe de Estado para paralizar ese proceso pacífico, lento y progresivo de cambio que tienen los países en el derecho de reclamar por su futuro”, dijo.
Denuncias de Lobo
Hace algunas semanas el actual presidente Porfirio Lobo, denunció la desarticulación de intentos de golpe de Estado, sin embargo no dio mayor información. Zelaya dijo no tomar en serio esas, “creo que es un discurso nada más”, dijo. “Las palabras debe convertirlas en hechos y si hubiera realmente una seriedad en eso, debe dar los nombres e investigarse inmediatamente”.
Lo que sí es un hecho es el clima de terror y persecución. Por ejemplo, varios periodistas y maestros, participantes del movimiento de resistencia, han sido asesinados, ya en el período constitucional de Porfirio Lobo.
Zelaya, respaldado por el movimiento de resistencia al golpe que se mantiene activo en Honduras, dijo no pretender ser de nuevo candidato. “No, no. Yo creo que hice todo lo que tenía que hacer, arriesgué hasta mi vida y mi familia por una causa y quiero seguir luchando por esa causa pero no desde el punto de vista de ser sino apoyar a alguien que realmente lo aspire”.
Tanto para las organizaciones sociales como para el propio Zelaya la única solución al conflicto que permanece en Honduras es la consulta al pueblo para realizar una “constituyente”, lo cual no parece estar cerca en el horizonte político hondureño.






