Declaraciones

1 de mayo – Por la democracia, la libertad sindical y la educación pública

En este 1 de mayo, los y las trabajadores de la educación de América Latina, agrupados en la Internacional de la Educación, nos movilizamos por condiciones dignas para quienes trabajamos en el sector, por la defensa del financiamiento a la educación pública y en contra de la criminalización de la profesión docente. Reafirmamos que la defensa de la educación pública es inseparable de la defensa de los derechos laborales.

América Latina atraviesa una de las ofensivas coordinadas más agresivas contra la educación pública. 

Es una estrategia sostenida que va más allá de los recortes presupuestarios y que se empieza a perfilar como lawfare educativo. Estamos ante una ofensiva que combina mecanismos políticos, jurídicos y narrativos para debilitar al magisterio como sujeto colectivo y reducir su capacidad de incidencia en la vida democrática. 

Hoy nos movilizamos a pesar de aquellos que quieren convertir a los y las docentes en “enemigos públicos” y contra las estrategias que utilizan para criminalizar el ejercicio de la profesión en distintos países de la región. 

Las condiciones de trabajo dignas para las y los docentes son indispensables para una educación pública de calidad. Esto incluye la estabilidad laboral, la formación continua y salarios justos, pero también tiempo, recursos y autonomía para enseñar.

En nuestras aulas, en nuestras escuelas y universidades, en nuestras comunidades educativas, nos unimos por la educación pública, por nuestra profesión, por las personas y el planeta. El contexto global necesita ahora más que nunca que las personas trabajadoras estemos unidas y organizadas, y nos unimos a las voces que, en todo el mundo, defienden la democracia, el trabajo digno y los derechos humanos.

La lucha de los Mártires de Chicago sigue vigente porque aún hay mujeres y hombres que trabajan en condiciones indignas, sin salarios justo y sin derecho a organizarse en un sindicato.

Este 1 de mayo recordamos que sin libertad sindical, no puede haber justicia en los sistemas educativos y sin respeto por los tratados internacionales que protegen el derecho a organizarse, negociar y protestar, no hay democracia real.

David Edwards, Secretario General de la Internacional de la Educación, hizo un llamado en este día a movilizarse contra la concentración extrema de la riqueza y la injusticia fiscal. Además, advirtió sobre el avance de proyectos autoritarios que buscan debilitar las democracias y desfinanciar la educación y otros servicios públicos, profundizando la desigualdad.

También resaltó la importancia de enfrentarnos a los intereses que ponen en riesgo la vida y el futuro colectivo, incluyendo el militarismo sin control, los modelos tecnológicos que priorizan la ganancia sobre el desarrollo humano y las industrias que deterioran el ambiente. En este contexto, recalcó la importancia de defender la educación pública, la dignidad del trabajo y sociedades más justas, democráticas y sostenibles.

Hoy, más que nunca, reafirmamos que la organización colectiva es nuestra principal herramienta para defender derechos y construir futuro. Frente a quienes buscan mercantilizar la educación y debilitar la democracia, respondemos con unidad, solidaridad y movilización. Porque defender la educación pública y a las y los trabajadores que la sostienen, es defender la democracia.